En
una fría mañana de enero de 1562 Santa
Teresa de Jesús viajó de Ávila a Toledo para
visitar a Dª Luisa de la Cerda, hija del
segundo Duque de Medinaceli, quien había
quedado viuda poco tiempo antes. Llegó en
mula a Cadalso y aprovechó para visitar a su
sobrino Fray Juan de Jesús, que era
religioso en el desaparecido convento
franciscano de Cadalso.
En
esta ocasión la Santa se alojó en una casa
situada en la calle de San Antón, por fuera
de la antigua muralla, que pertenecía a unos
parientes suyos, los Dávila. También se
alojo en esta casa Teresa de Cepeda y
Ahumada en los años 1534, 1548 y 1569.
Cadalso
fue para la Santa un
lugar querido y familiar que muchas veces
mentara en sus cartas y escritos.
La
Casa de los Dávila fue adquirida y
restaurada por Antonio Fraguas “Forges” en
1976. Las obras fueron dirigidas por el
también dibujante y arquitecto José María
Pérez “Peridis”, recuperando la casa que
Santa Teresa de Jesús encontró en sus
viajes. Conservó de la fachada la magnífica
puerta, que luce esculpidos en el dintel dos
escudos con 6 roeles sobre la puerta, y
reconstruyó la casa “a la segoviana”, con
marcos de ladrillo encuadrando piedras de
granito.